ÉTICA Y DOCENCIA
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| Lic. Boanerges Chinchilla |
Esto nos permite reflexionar que la ética del
docente se refleja no tanto por lo que dice ser como persona, sino por lo que
hace como profesional. La coherencia entre su ser y su hacer son el fiel
testimonio de sus valores morales. Su servicio, su vocación y su coherencia lo
convierten en una autoridad moral. Ha de ser un buen facilitador, siendo un
facilitador bueno.
El docente queda comprometido con desarrollar en la
persona del alumno los criterios morales que le permitirán vivir con
justicia y bienestar su profesión y su propia persona. Por ello, la formación
de la persona del alumno no culmina con la educación básica. El docente está
comprometido con el cambio social, hacer de su profesión y de su ejercicio
docente, instrumentos de cambio. No se es profesional por el deseo de serlo, no
se es educador, si no se es con el compromiso de asumir responsablemente la
tarea formadora de generaciones de hombres, mujeres, de ciudadanos.
El docente tiene un compromiso consigo mismo y
con su profesión. Se muestra un comportamiento ético, cuando es responsable de
los conocimientos y descubrimientos que forman parte de su profesión, cuando
esos conocimientos sellan una característica personal y cuando esos
conocimientos están al servicio de los demás como construcción del bien común.
Todo acto humano encierra una posición o un juicio
valorativo, que sin duda nos lleva a un comportamiento, no existe la
neutralidad. La docencia como acto humano, no es neutra, está implícita una
posición, una moral, no podemos escapar. De ahí la importancia que tiene el
preguntarse ¿Qué tipo de hombre o mujer debemos formar? Y ¿Para qué sociedad?
Esto implica que hay que estar preparados para los sacrificios ineludibles que
la sociedad actual exige, es decir, trabajar para forjar instituciones éticas
con justicia para todas las personas. Se trata de salir de la complicidad con
la organización de este mundo. Nuestra vida es opción, en actitud de
respeto, en y para todas sus dimensiones. Si no buscamos juntos más justicia,
más humanidad, en una palabra, más vida humana: ¿Habremos de verdad estado en
la vida, en lo que es ella?¿Podemos seguir viviendo en la espera que otros
resuelvan nuestros propios problemas aquellos íntimos, humanos, éticos,
morales? ¿Podrán sólo las leyes y las normas resolver los problemas humanos?
Análisis por: Lic. José Boanerges, Chinchilla
(Fuente: El quehacer ético, Ética y Docencia, Planteos
éticos: Aristóteles, Epicuro, Kant)
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Al hablar de la docencia en la era tecnológica, inevitablemente conlleva hacer un énfasis en dos aspectos:
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“El desafío de Ser docente en la nueva era tecnológica”
Al hablar de la docencia en la era tecnológica, inevitablemente conlleva hacer un énfasis en dos aspectos:
| Licda. Guadalupe Avelar Ochoa |
El primero de ellos, en relación a descubrir si los docentes en la actualidad, están capacitados para actualizarse y renovarse con la velocidad y prontitud que exige la sociedad del conocimiento; y el segundo, si tienen el dominio pedagógico y didáctico para desarrollar en los estudiantes las competencias que los hagan personas aptas para afrontar los diferentes retos de la era moderna.
Ser docente ayer, hoy y en el futuro ha sido, es y será una enorme responsabilidad, que en cierto modo, constituye un privilegio singular, puesto que encierra la posibilidad de contribuir a la formación de personas, lo que lo vuelve una tarea ardua.
La situación actual tiene características que hacen indispensable impulsar nuevas y variadas maneras de ejercer la docencia.
Ser docente ayer, hoy y en el futuro ha sido, es y será una enorme responsabilidad, que en cierto modo, constituye un privilegio singular, puesto que encierra la posibilidad de contribuir a la formación de personas, lo que lo vuelve una tarea ardua.
La situación actual tiene características que hacen indispensable impulsar nuevas y variadas maneras de ejercer la docencia.
Una de ellas, es la disponibilidad de conocimientos nuevos que nos impactan con una velocidad jamás antes experimentada, produce la rápida obsolescencia de algunos contenidos tanto en el ámbito tecnológico como en los otros campos, obligando así a enfatizar el aprendizaje de habilidades, destrezas y competencias cuya vida útil supere lo que hasta hoy se conoce.
Por otro lado, las posibilidades casi ilimitadas (tanto en el tiempo como en el espacio) de intercomunicación, la enorme oferta de información de diversa índole, en variado formato, y dispar calidad, la facilidad para el establecimiento de redes de distinto tipo, entre otras novedades, impulsa (o debería impulsarnos) a crear nuevas estrategias docentes que, lejos de combatir este nuevo escenario (que ha llegado para quedarse), lo aproveche en beneficio de la formación de las personas.
El que escoge la profesión docente, comienza un camino que está profundamente marcado por el fin último y primera prioridad que involucra una responsabilidad enorme, y requiere de personas que tengan grandes habilidades como: que el profesor esté al tanto de cómo se divierten sus alumnos, de qué lugares obtienen la información, qué es lo que les interesa, cómo aprenden mejor… ese es el desafío. Conocer a los alumnos, hoy como antes, pero también hoy más que nunca, cuando el avance en la diversidad de opciones para acceder al conocimiento es muy rápido y es necesario estar al día. Conocer lo que hacen, significa actualizarse, no sólo con lo que está en un libro, sino actualizarse de lo que hacen otros en mi tema, con lo que se está descubriendo, hoy están las vías para acceder a esa información.
Nuevos roles y funciones
La incorporación de tecnologías en el ámbito educativo está desbancando muchas de las tareas que eran realizadas en contacto directo con los estudiantes volviéndose dueños de su destino y garantizan el desarrollo de su entorno tanto regional como de su país.
Dentro del contexto antes mencionado el profesor se convierte en pieza fundamental, los maestros deben ser los primeros en aceptar el uso de la tecnología y los impulsores en su uso en la comunidad: deben ser guías, consejeros, asesores y guardianes del buen uso de la información en la formación de los estudiantes.
El que escoge la profesión docente, comienza un camino que está profundamente marcado por el fin último y primera prioridad que involucra una responsabilidad enorme, y requiere de personas que tengan grandes habilidades como: que el profesor esté al tanto de cómo se divierten sus alumnos, de qué lugares obtienen la información, qué es lo que les interesa, cómo aprenden mejor… ese es el desafío. Conocer a los alumnos, hoy como antes, pero también hoy más que nunca, cuando el avance en la diversidad de opciones para acceder al conocimiento es muy rápido y es necesario estar al día. Conocer lo que hacen, significa actualizarse, no sólo con lo que está en un libro, sino actualizarse de lo que hacen otros en mi tema, con lo que se está descubriendo, hoy están las vías para acceder a esa información.
Nuevos roles y funciones
La incorporación de tecnologías en el ámbito educativo está desbancando muchas de las tareas que eran realizadas en contacto directo con los estudiantes volviéndose dueños de su destino y garantizan el desarrollo de su entorno tanto regional como de su país.
Dentro del contexto antes mencionado el profesor se convierte en pieza fundamental, los maestros deben ser los primeros en aceptar el uso de la tecnología y los impulsores en su uso en la comunidad: deben ser guías, consejeros, asesores y guardianes del buen uso de la información en la formación de los estudiantes.
En la actualidad el profesor debe ser capaz de desarrollar los siguientes roles y funciones relacionados con la tecnología:
• Consultores de información: buscadores de materiales y recursos, utilizadores experimentados en las herramientas tecnológicas para la búsqueda y recuperación de la información.
• Colaboradores en grupo: Resolución de problemas mediante el trabajo colaborativo.
• Trabajadores solitarios: La tecnología tiene más aplicaciones individuales que no grupales, pues las posibilidades de trabajar desde el propio hogar, pueden llevar asociados procesos de soledad y de aislamiento si no se es capaz de aprovechar los espacios virtuales de comunicación.
• Facilitadores de aprendizaje: Las aulas virtuales y los entornos tecnológicos se centran más en el aprendizaje que en la enseñanza entendida en el sentido clásico.
• Desarrolladores de cursos y de materiales: Diseñadores y desarrolladores de materiales dentro del marco curricular pero en entornos tecnológicos, favorecedores del cambio de los contenidos curriculares a partir de los grandes cambios y avances de la sociedad que enmarca el proceso educativo.
• Supervisores académicos: Diagnóstico de las necesidades académicas de los alumnos, tanto para su formación como para la superación de los diferentes niveles educativos, ayudar al alumno a seleccionar sus programas de formación en función de sus necesidades académicas y profesionales, realizar el seguimiento y supervisión de los alumnos que ayudarán a mejorar los cursos y las diferentes actividades de formación.
Estos roles están enmarcados en una realidad educativa inmersa en continuos cambios, lo que ha favorecido la creación de grupos que tienen como característica común la necesidad o la obligación de adquirir conocimiento, de comunicarse o de interactuar en espacios tecnológicos.
Los profesores deben estar preparados para integrar las nuevas tecnologías en sus actividades formativas metodológica y conceptualmente. En este contexto cuando el profesor se enfrenta con diferentes obstáculos y desafíos como son sus propias actitudes y los hábitos de colección ante las nuevas tecnologías. A ello se unen los condicionantes económicos y los problemas en el abastecimiento de soportes y espacios para el desarrollo óptimo de las nuevas tecnologías.
Para trabajar con el uso tecnológico, es deseable que el profesor mantenga el interés permanente de sus estudiantes, que detecte y atienda a sus necesidades educativas y les permita cuidar que el contenido y las actividades de aprendizaje sean interactivas y darle atención a los ambientes de aprendizaje creados, lo que será reflejado en los procedimientos didácticos y de uso de medios tecnológicos que implemente sin olvidarse que no todos los individuos aprenden de la misma forma.
Análisis por: Licda. Guadalupe Avelar Ochoa
Fuente: Ser docente hoy (Portal: Educar, El perfil del docente ante el entorno tecnológico, M. en A. María Esther Aurora Contreras Lara Vega)
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Para trabajar con el uso tecnológico, es deseable que el profesor mantenga el interés permanente de sus estudiantes, que detecte y atienda a sus necesidades educativas y les permita cuidar que el contenido y las actividades de aprendizaje sean interactivas y darle atención a los ambientes de aprendizaje creados, lo que será reflejado en los procedimientos didácticos y de uso de medios tecnológicos que implemente sin olvidarse que no todos los individuos aprenden de la misma forma.
Análisis por: Licda. Guadalupe Avelar Ochoa
Fuente: Ser docente hoy (Portal: Educar, El perfil del docente ante el entorno tecnológico, M. en A. María Esther Aurora Contreras Lara Vega)
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La labor docente en pleno siglo XXI
La
labor docente es una importante y rigurosa tarea que está impregnada de una
serie de realidades y contextos en los que el docente lleva a cabo su actividad
mediadora, además el trabajo del docente no es una actividad neutra, no es un
trabajo individual sino doblemente colectivo.
Es
colectivo en la medida en que el maestro no trabaja solo, sino que el proceso
de enseñanza aprendizaje es el resultado
de un trabajo en equipo.
En
los tiempos actuales el docente se debe enfrentar a nuevos retos y debe
convertirse en un profesional multidisciplinario, generador de cambios
sociales, culturales, económicos, políticos, etc.
Debe
apropiarse de su función dentro del sistema educativo, obtener nuevas
competencias estar a la vanguardia de la tecnología, de los cambios sociales,
culturales, económicos, políticos entre otros, si bien es cierto que la
educación ha sufrido cambios a lo largo de las décadas pasando por diferentes
modelos para generar el aprendizaje de los educandos, son los docentes quienes
poseen la responsabilidad de haber sido y seguir siendo los gestores de esas
transformaciones, las cuales han logrado
que se superen deficiencias tanto en el sistema educativo como en la actividad
del docente.
El
docente no debe perder la vocación, la intuición y la creatividad elementos
inherentes del oficio de enseñar.
Debe
más bien resaltar las propiedades del ejercicio de la docencia, tal su carácter
de servicio personal y el hecho de que es una práctica a la que le cambian los
problemas a resolver. También se trata
de un trabajo colectivo y cada vez más “concreto”.
La
docencia no es una actividad neutra, ni un trabajo individual, sino doblemente
colectivo en cuanto que trasciende la “mera formación de recursos humanos”.
En
este sentido es una actividad meramente política, es decir comprometida con la
formación de la ciudadanía activa y la construcción de una sociedad más justa,
más libre y por lo tanto más humana.
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Análisis por: Equipo didáctica 2013 (Fuente: Particularidades del oficio de enseñar, Emilio Tenti Fanfani) |
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